MI EXPERIENCIA



Mi nombre es Marcelo García. Soy Profesor de Enseñanza Primaria con especialización de Asistente Social para las zonas rurales.


Después de trabajar durante trece años en la Escuela Hogar Nº 216 del paraje Colán Conhué - Río Negro; siete años en la escuela Nº 61 "Domingo Matheu" de San Roque de Chipiscú y dos años en la Escuela Nº 256 "Provincia de Formosa" del paraje Balde Retamo, me trasladaron definitivamente a esta preciosa escuela en donde mi proyecto de vida se desarrolla con mucho mejores expectativas ya que puedo estar en la localidad de Quines, en donde tengo mi hogar, durante las horas vespertinas y viajar a la escuela diariamente tomándome solo 50 minutos de viaje entre ida y vuelta.

La primera tarea previa a iniciar las actividades con los alumnos fue el desmalezamiento del predio en donde el yuyo había crecido a una altura superior al metro y las alimañas habían encontrado un lugar propicio para reproducirse. En el depósito encontramos varios ratones y en el predio gran cantidad de ratas con crías, siendo el lugar muy propenso a tener presencia de víboras en busca de su alimento.
Fuí varios días en mi vehículo para limpiar y desmalezar y una vez comenzadas las clases se continuó con la tarea de desmalezamiento del predio y ordenamiento del interior de la escuela.



En un golpe a los yuyos con el asadón matamos una rata y a los pocos minutos sus cinco crías murieron al no tener el calor y protección de su madre.





El día 28 de marzo de 2015 nos dirigimos hacia allí con el profesor Manuel Ybáñez, quien con mucho gusto me ayudó en el desmalezamiento del sector norte de la escuela descubriendo la farola y el surtidor de agua de este sector. Fue esta, seguramente, la primera vez que una autoridad de la Junta de Clasificación Docente, en el caso de Manuel representando a la Modalidad Rural, realiza tareas de desmalezamiento en una escuela rural.
 


Manuel Domingo Ybáñez, amigo e integrante de la Junta de Clasificación y Disciplina representando a la Región VI, nos visitó y colaboró con la limpieza del sector norte en donde está el mástil.

Y fue el 25 de marzo de 2015 el primer día de clases en este destino. Comenzamos casi al mismo tiempo que todas las escuelas del norte provincial en un año catastrófico en donde, por las crecidas de los ríos varios pobladores de las localidades del norte sanluiseño sufrieron serios daños materiales, lamentando la muerte de una Sra. en la localidad de Leandro Alem por el derrumbamiento del techo de su vivienda. En tanto, cuantiosos fueron los daños materiales con la pérdida de tres barrios en Luján, de casas, vehículos y los dos puentes en Quines e inundación en Candelaria, Lafinur, Concarán y otros.

La matrícula inicial es de cuatro alumnos y en el mes de abril se amplia a siete alumnos (4 alumnas y 3 alumnos), con la particularidad de que dos de ellos tienen capacidades diferentes y otros tres asimilan los conocimientos a un ritmo muy lento.
Solo una alumna tiene ambos padres, un alumno solo su madre y 5 alumnos viven con su papá.

El día 25 de marzo de 2015 se dio inicio al primer día de clases.
Antonia, Milagros, Pablo, Yanet y Luis fueron testigos de ese momento.

Las directoras María Elena Morán de Los Quemados y Juana Ramona Maidán de La Médula nos dieron la bienvenida.

El depósito, uno de los últimos espacios en limpiar, colaboraron con la limpieza la Directora de la Escuela Nº 316, profesora Ramona Maidán y el chofer del Transporte Escolar, Sr. Daniel Azcurra. Se tuvieron que quemar varios libros, papeles y hasta una colchoneta baja que fue muy dañada y orinada por los ratones. Todo se limpió exhaustivamente utilizando detergente en primera instancia y posteriormente todo fue limpiado con agua con lavandina y los elementos portátiles puestos al sol para hacer mas efectiva la limpieza.
Se podaron las plantas y a los pinos se les sacaron las ramas mas cercanas al suelo para que crezcan apropiadamente.
Se regó todo el patio con fluido y se combatieron las hormigas con insecticida líquido y en polvo.
ya a finales de abril estaba todo limpio y aseado.
El agua potable se lleva en bidones de 20 litros desde Quines y la cisterna es provista de agua desde la Municipalidad de Candelaria que colabora en muchos aspectos con las escuelas dependientes de la misma.

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Varias veces me comentó Rosa Barbarita Arce, la anterior directora que se jubiló en esta escuela, que en muchas oportunidades tuvo que suspender las clases o no pudo dar por las abejas. Es que en la zona hay muchas colmenas y algunas abandonan las cajas al nacer las nuevas reinas. La vieja reina emigra en busca de un nuevo hogar y cualquier lugar que consideren seguro será. En nuestro caso no es motivo para suspender las clases, pero si tuvimos los recaudos necesarios para no molestarlas hasta que saqué los paneles.


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